Al principio llegaban de uno en uno, después en parejas y, desde el año pasado, son tres los iPhone que presenta Apple en su evento de septiembre. Por un lado tenemos la parejita: los iPhone 11 Pro y Pro Max, la apuesta más avanzada que llega en dos tamaños. El tercero en discordia es el iPhone 11, el más básico de su oferta (si es que básico es la palabra para definirlo) y protagonista de este análisis.

El sucesor del iPhone XR llega con una cámara doble que apuesta por el gran angular y deja a un lado el zoom, el mismo procesador que los modelos ‘pro’, un diseño más desenfadado en nuevos tonos y, sobre todo, un precio mucho más atractivo. En nuestras primeras impresiones ya vimos que tiene muchas papeletas para convertirse en el iPhone superventas de este año. Veamos qué tal responde en un análisis a fondo.

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El diseño de los iPhone ha cambiado bastante con el paso de los años, pero lo ha hecho de forma gradual, con unos pocos puntos de inflexión en el camino, casi como si de periodos artísticos se tratara. El iPhone 4 marcó el primero de estos periodos con aquel diseño de bordes rectos y trasera de cristal. Después llegó el iPhone 6 con sus bordes curvados y se mantuvo hasta los iPhone 7. El último gran rediseño llegó de la mano del iPhone X, periodo en el que todavía nos encontramos.

El diseño del iPhone 11 no ha cambiado mucho con respecto al iPhone XR. De hecho, las dimensiones y peso son exactamente las mismas. Es un móvil algo pesado y ancho, no es algo exagerado pero sí un poco más de lo que nos gustaría. El motivo de que la anchura sea mayor de lo esperado no es otro que los marcos, más prominentes que en sus hermanos ‘pro’, algo que ya vimos el año pasado con el iPhone XR.

El frontal es clavado al del modelo anterior: un marco uniforme rodeando todo el terminal y el notch en la parte superior. Como decía, los marcos son bastante anchos, lo que provoca que la anchura total del dispositivo aumente y el manejo a una mano se complica. Mis dedos son relativamente largos y me cuesta alcanzar el extremo opuesto del panel con el pulgar, obligándome a recolocar el móvil sobre la palma para poder llegar a ese icono que se resiste. Además, a veces (no muchas) estas acrobacias hacen que pulse la pantalla accidentalmente con la base del pulgar.

Datos de porcentaje de frontal GSMArena

Como decía, el iPhone 11 empata en tamaño, peso y aprovechamiento del frontal con su predecesor, el iPhone XR. Sin embargo, al enfrentarlo a otros modelos con paneles similares, queda claro que hay margen de mejora tanto en el peso como en la anchura. Solo los LG G8S lo supera y el Xiaomi Mi 9T Pro se acerca pero es debido a que sus pantallas son más grandes.

Pasamos a la trasera y aquí es donde nos encontramos con el principal cambio: el módulo de cámara. Como ya comenté en las primeras impresiones, reconozco que la solución por la que ha optado Apple es mucho más estética que lo que vimos en aquellos renders filtrados hace meses. Queda mucho mejor, sí, pero tampoco es un alarde de buen gusto.

A nivel estético, el módulo cuadrado queda bastante tosco y nos hace preguntarnos si no habría quedado mejor un módulo vertical (similar al de los iPhone X y Xs), dejando el flash y el micrófono fuera, al mismo nivel que el resto de la trasera. En cualquier caso, el hecho de que hayan usado el mismo cristal pero con acabado mate queda realmente bien y aligera la carga visual de ese cuadrado tan grande. Yo sólo espero que no lo copien hasta la saciedad como pasó con el notch (qué bonito es soñar). Ahora que nos habíamos acostumbrado a la muesca, llegan los módulos de cámara cuadrados.

Por otro lado, el módulo sobresale, no mucho pero sí lo justo para que el teléfono ‘baile’ cuando lo colocamos sobre la mesa, pero es que además también sobresalen las lentes. De nuevo, el ‘bump’ es mínimo pero hace que la lente sea lo primero que apoya al dejar el móvil en una superficie. Colocar una funda evita el problema, si es que quieres ponerla, claro.

Con respecto a materiales, tenemos un marco metálico con acabado mate rodeando el terminal y las dos caras recubiertas de cristal. Por cierto, que el cristal de la trasera no resulta nada resbaladizo y eso nos hace ganar confianza en el agarre al realizar las acrobacias que decíamos antes. La novedad de esta generación viene con los colores (el malva que hemos analizado es precioso) y con el hecho de que la manzana se ha situado un poco más abajo, justo en el centro. Por cierto, una novedad que no se ve: la resistencia al agua sube a IP68, aunque los daños por agua siguen sin estar cubiertos por la garantía.

Por último, los botones y puertos se mantienen sin apenas cambios. El botón de encendido está a la derecha, un pelín alto quizás pero accesible tanto con el pulgar si lo tenemos en la mano derecha como como con el índice si lo tenemos en la izquierda. Las teclas de volumen se sitúan en el marco izquierdo, justo debajo del interruptor de silencio. La pulsación es buena, sin crujidos ni resistencia excesiva, y se les ha dado el mismo acabado que al marco. El puerto Lightning se sitúa centrado en el borde inferior, flanqueado por las rejillas del altavoz, y la bandeja SIM está en el borde derecho, cerca de la esquina inferior.

Ya hemos visto que el iPhone 11 repite tamaño y peso, pero ahí no queda todo. También repite con la misma pantalla, una IPS de 6,1 pulgadas con resolución 1.792 x 828 píxeles. Esta configuración nos da una concentración de 326 píxeles por pulgada, la densidad que Apple bautizó como ‘Retina’ con el iPhone 4. Actualmente, los iPhone 11 Pro tienen una densidad de 458 puntos por pulgada, pero el modelo base sigue en cifras de 2010.

Ojo porque esto no significa que tengamos problemas de nitidez en el iPhone 11. De hecho, la definición del panel sorprende teniendo en cuenta la relación entre resolución y diagonal. Los bordes de los iconos y los textos pequeños, donde más se suele notar esa falta de densidad, se ven totalmente nítidos y sin efecto ‘sierra’. Con todo, eso no quita que habría estado bien tener más densidad.

La pantalla tiene un tono algo frío que se nota sobre todo en los blancos, pero se solventa si activamos True Tone ya que consigue un blanco más neutro y tonos fieles. No hay quejas en cuanto a la saturación y el contraste es bastante alto. El nivel de brillo máximo se mantiene en 625 nits, correcto para una buena visibilidad en exteriores, aunque no sorprendente.

El menú de configuración de pantalla es bastante parco en opciones, aunque este año tenemos una novedad: el modo oscuro. Si la pantalla fuera OLED quizá notaríamos algún impacto en la autonomía (o quizás no porque el fondo de muchos menús no es negro puro, sino gris), pero al ser LCD la única forma de reducir el consumo es bajando el brillo.

Hablando de brillo, desde Ajustes o el Centro de Control podremos ajustar el nivel, pero si queremos activar el brillo automático para que vaya ajustándolo según la luz ambiente, hay que ir al final del menú de Accesibilidad y después al submenú Pantallas y tamaño de texto. No tiene mucho sentido colocar este ajuste en este menú tan oculto, pero ahí está desde iOS 10.

Muy bien la sensibilidad táctil en general y también respuesta de Haptic Touch, función que este año sustituye a 3D Touch en toda la gama, por lo que el iPhone 11 no queda en desventaja como sí quedaba el XR con respecto a los Xs. Destacar también que tenemos toque para encender la pantalla y levantar para activar.

Una de las novedades de los iPhone de este año fue el sonido Dolby Atmos. Según dice Apple en su página web, con esta mejora «El sonido circula a tu alrededor en un espacio 3D. Te sentirás en el centro de la acción». ¿Es realmente así? Bien, es cierto que el sonido adquiere un ligero efecto atmosférico, pero de ahí a hablar de sonido envolvente hay un trecho.

El altavoz principal se sitúa en una de las rejillas del borde inferior, la que está a la derecha del puerto Lightning. Este es el que tiene mayor volumen, mientras que el secundario, situado en auricular que encontramos en el notch, tiene un volumen más bajo. La combinación de ambos nos da ese efecto atmosférico del que hablaba.

El sonido es claro y está bien dirigido, aunque no recomiendo llevarlo al máximo ya que distorsiona un poco. Lo mejor es dejarlo en torno al 75% ya que da más que de sobra para usar el móvil como altavoz y el sonido no sufre. La experiencia es buena tanto escuchando música como en vídeos o juegos, pero si queremos mayor nitidez y un sonido más rico en matices, siempre es mejor tirar de auriculares.

Apple incluye unos Earpods en la caja con conector Lightning, pero ya no tenemos el adaptador de minijack para poder usar otros auriculares. En cuanto a opciones de configuración, el apartado de Sonidos y Vibraciones no nos permite ajustar nada relacionado con el audio más allá de elegir los tonos de llamada, lo más parecido que tenemos es el ecualizador de la app Música, donde tenemos una larga lista de presets.

¿dónde se puede encontrar este modelo en Tenerife?

Pues por supuesto en ningún sitio tan barato como en nuestra web de Móvil Barato Tenerife.

Aunque también lo podrás encontrar en las tiendas: Media Markt, Worten, Corte Ingles, Carrefour, Alcampo, Todophones, Sin Cobertura, Orly, Aasraa, Qicanarias, Milanuncios, Pccomponentes, Visanta, etc

Cosas importantes... Batería iphone 11

La autonomía ya era uno de los puntos fuertes del iPhone XR y con el iPhone 11 nos aseguran una hora más de autonomía. Sin embargo, como de costumbre, Apple no ha ofrecido detalles sobre la capacidad de la batería del iPhone 11 así que tenemos que fiarnos de lo que nos cuenta la compañía.

En la práctica, esa hora extra no supone un cambio notable con respecto al modelo del año anterior, que como decía ya tenía una muy buena autonomía. La experiencia con el terminal estos días ha sido buena en este sentido. En días de uso intenso en los que he tirado mucho de redes móviles y cámara, al llegar a casa por la tarde-noche todavía tenía carga suficiente como para no visitar el enchufe hasta irme a la cama. La media de pantalla encendida ha sido de unas 5-6 horas, que no está mal. Lo normal es cargar el móvil cada día y medio, aunque usando redes WiFi y sin dar un uso muy intensivo, es posible quedarse cerca de las dos jornadas. Como siempre, depende del uso.

Si la autonomía es un punto positivo, la carga es un aspecto negativo. El iPhone 11 es compatible con carga rápida de 18W, el problema es que el cargador que viene en la caja es el de 5W, el más básico y que venimos usando desde hace más de una década. En nuestras pruebas, con media hora de carga llegamos al 18%, con 1 hora al 35% y para la carga completa hay que esperar nada menos que 3 horas y 10 minutos.

También probé a cargarlo con un cargador de iPad de 12W y la cosa cambia. En media hora llegamos al 25%, en 1 hora alcanzamos el 65% y para la carga completa hay que esperar poco más de dos horas. El problema es que no todos tenemos un cargador más rápido en casa y el que viene en la caja es tan lento que prácticamente nos obliga a hacernos con uno, que por cierto cuesta 35 euros. No nos vamos a arruinar, pero teniendo en cuenta que los iPhone 11 Pro lo llevan y el precio que tiene el iPhone 11, no se entiende que siga llevando un cargador desfasado.

Luego está el tema de si 18W se puede considerar carga rápida cuando terminales de gama media ya cargan más rápido y hay sistemas de carga de 40W o más en gamas altas. A ver si en la próxima generación por fin vemos un salto en este apartado.

 

iOS 13

No hay nuevo iPhone sin una nueva versión de iOS, y viceversa. Tras varios meses de betas, iOS 13 por fin se presenta en sociedad de la mano de los iPhone 11. La última gran actualización del sistema trae bastantes novedades, muchas de ellas estéticas por lo que es una de esas actualizaciones que se nota. Empecemos por la que seguramente la novedad más importante: el modo oscuro.

Lo de los modos oscuros está de moda. Lo llevamos viendo llegar a muchas aplicaciones desde hace tiempo y los sistemas operativos eran el paso lógico. Android 10 lo tiene y la apuesta de Apple también. Lo podemos activar desde Ajustes – Pantalla y brillo o, si queremos tenerlo más a mano, añadiendo el toggle correspondiente en el Centro de Control.

Igual que en Android, el modo oscuro permite su activación manual o automática. Es decir, que la interfaz conservará su aspecto claro durante el día y se oscurecerá al ponerse el sol. Si lo deseamos también podemos definir un horario.

Con el modo claro, iOS tiene el aspecto de siempre. En el menú Ajustes tenemos un fondo gris claro con un fondo blanco para los distintos bloques de funciones disponibles. Apps como Calendario o Notas también tienen fondo blanco y el teclado también apuesta por una combinación gris/blanco.

Cuando activamos el modo oscuro, pasamos a una combinación de negro y gris. En Ajustes, lo que antes era gris claro ahora es negro puro, y lo que era blanco es gris. Lo mismo sucede con el resto de aplicaciones del sistema, teclado incluido. Un detalle llamativo es que el fondo de pantalla también se oscurece un poco para conseguir un look más uniforme.

Personalmente, el modo oscuro me resulta más agradable a la vista y lo he mantenido activado prácticamente durante toda la prueba. Esta es una de sus ventajas, la otra es ahorrar batería pero aquí hay dos detalles a tener en cuenta. El primero es que el iPhone 11 tiene pantalla LCD por lo que en este caso solo ahorramos batería si bajamos el brillo. El segundo es que el modo oscuro de iOS 13 no es completamente negro y tampoco apaga los diodos en paneles OLED. Al final, como digo, es una cuestión más estética y de comodidad.

Otra de las novedades de iOS 13 es el teclado deslizante, una opción que suele ser habitual en otros teclados como Swiftkey o GBoard. Funciona bien, pero acostumbrada a usarlo constantemente con GBoard, la experiencia no me resulta tan fluida, no por un tema de lentitud o falta de sensibilidad, sino porque el sistema predictivo no siempre acierta. Con GBoard, si me equivoco y no hago el gesto perfecto suele «adivinar» lo que quiero decir, pero en iOS 13 me toca borrar y repetir bastantes veces

El menú Compartir es otra de las áreas que ha recibido un lavado de cara. Ahora tenemos una nueva estructura dividida en dos bloques: arriba iconos de las apps colocados en un carrusel horizontal y abajo, en una lista vertical, acciones como copiar foto, duplicar, ocultar o asignar a contacto.

Los dos bloques se pueden personalizar para poner primero aquellas opciones que más usemos, aunque no nos deja eliminar muchas de ellas. Tampoco podemos quitar el icono de Airdrop ni moverlo a otro sitio. A pesar de estos detalles, es posible dejar este panel a nuestro gusto. De hecho recomiendo dedicar unos minutos a hacerlo ya que después nos ahorrará bastante tiempo.

Otro apartado que ha sido rediseñado y vitaminado es el editor de imágenes. Ahora podemos elegir una buena variedad de ajustes que se muestran como un carrusel de pequeños iconos. Entre las opciones tenemos básicas como exposición o contraste y otras más específicas como punto negro, reducción de ruido o degradado. Durante estos días he usado el editor nativo y no he echado en falta usar otras apps salvo para un caso en el que quería un filtro de VSCO concreto.

 

Camara iphone 11

La cámara doble era ya habitual en los iPhone pero es la primera vez que el iPhone básico se beneficia de ella. No solo eso, también es la primera vez que la doble cámara deja de lado el ya clásico zoom 2x y en su lugar nos trae justo lo contrario: un ultra gran angular de 0,5x.

La elección del angular sobre el zoom me parece totalmente acertada, aunque reconozco que esto es un tema subjetivo. Me encanta el zoom, pero un 2x no da tanto juego como la lente angular, al menos en el tipo de fotografía que suelo hacer (paisajes y escenas urbanas). Si estuviéramos hablando de un zoom 5x como el del Huawei P30 Pro o el OPPO Reno 10x Zoom sería una ausencia muy notable, con dos aumentos, creo que se puede vivir sin él perfectamente.

Antes de entrar a analizar la nueva app de cámara, no está de más repasar el hardware que nos ofrece este iPhone 11. La lente principal es gran angular con una apertura f/1.8, mientras que la secundaria es ultra gran angular y su apertura se cierra hasta f/2.4. Los dos sensores son de 12 megapíxeles, pero sólo el principal cuenta con estabilización óptica (OIS), el ultra angular usa un sistema de estabización electrónico (EIS), que por cierto funciona que da gusto (más adelante lo vemos).

En la cámara delantera contamos con un sensor de 12 megapíxeles con lente de apertura f/2.2 y estabilización electrónica. Igual que las cámaras traseras, es capaz de grabar vídeos 4K hasta 60 fps y cámara lenta a 120 fps para conseguir los famosos «slofies». La trasera además graba en cámara lenta a 240 fps.

El hardware se renueva, incluyendo el procesador Apple A13 con el motor neuronal, pero a su vez llega acompañado de novedades a nivel software encargadas de mejorar los resultados. Es el caso de la tecnología Deep Fusion que captura ocho imágenes con varias exposiciones y las une para mejorar el rango dinámico de la toma. Lo curioso de esta tecnología es que empieza a capturar las fotos antes incluso de que pulsemos el obturador, es decir, que está trabajando todo el tiempo.

 

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