iPhone 7. Análisis: el tamaño no importa para la potencia, pero sí para el éxito

Apple ha apostado por la dupla en sus smartphones y ha repetido los tamaños cuyas estirpes iniciase en 2014 con la salida de los iPhone 6 y 6 Plus, aunque la diferencia no está sólo en el tamaño y parece cada vez mayor. En esta ocasión tenemos un iPhone 7 Plus con doble cámara y un iPhone 7 que mantiene la unidad y una diagonal por debajo de 5 pulgadas que cada vez vemos menos. ¿Cómo se porta este nuevo iPhone 7? Lo analizamos a fondo.

Con respecto al anterior modelo tenemos por un lado la mejoras habituales (potencia, cámara, etc.), y por otro lado la irónicamente ruidosa eliminación del jack de 3,5 milímetros. En este pequeño Apple ha sido algo más conservadora dejando los 2 GB de RAM que sí han sido 3 GB en el caso de su hermano mayor, pero algo que ambos han incorporado de novedoso con respecto al anterior es un nuevo Taptic Engine que a su vez hace nuevo al botón Home, aunque sea igual en apariencia.

Diseño y construcción de iphone 7: la quebradiza seducción azabache cabecera

Hemos visto cuatro diseños distintos en perspectiva desde el primer iPhone, pero Apple es más bien continuista al mantener cada uno de ellos durante dos o tres modelos (es decir, cambiarlo cada dos o tres años). En esta ocasión el iPhone 7 mantiene dimensiones y construcción no sólo del iPhone 6s, también del iPhone 6, si bien hay ligerísimos cambios de diseño que además dependen en parte de los colores, los cuales sí tocaba variar.

Habrá a quien esto le parezca algo más o menos banal, pero los colores y/o acabados de los iPhone suelen ser bastante comentados y un punto importante en la decisión de compra. En esta ocasión se mantienen los colores del 6s, pero cambiando el gris plomo (space grey) por la vuelta al negro en dos variedades, Jet Black y mate, el cual no veíamos desde el iPhone 5.

En el iPhone 5, de hecho, se dieron casos de que este tono negro era más susceptible a dañarse y de hecho algunos salían ya con pequeñas picadas (ínfimas), que ofrecían cambiar en el momento de compra. El déjà vu llega en esta edición con el color Jet Black, dado que se está viendo que parece más susceptible a arañarse y Apple lo advierte en la propia web (y que sin embargo arrasó en ventas y reservas). En nuestro caso era el modelo negro mate, que aparentemente parece algo más resistente que éste. Eso sí, tiene un acabado distinto a los previos y resbala bastante, y por muy agradable que sea el tacto y bonito el aspecto no habría que rechazar una funda de buenas a primeras.

Así, tenemos de nuevo los bordes en semiesfera perfecta desde cristal hasta parte trasera, la cual se mantiene plana con el logotipo en metalizado y distinta textura (metalizado pero más atrapa-huellas, como es tradición). Quizás lo llamativo en este apartado es una de las novedades que más ha dado que hablar, aunque no precisamente por lo que significa a nivel de aspecto, pero lo cierto es que ahora el borde inferior también es simétrico en su eje por la ausencia del jack de audio.

Como decíamos, variaciones en el diseño hay pocas y ligeras. Concretamente cuatro (y una invisible): las famosas bandas cambian sutilmente para ocupar sólo el borde, de forma que en los negros y el gris son casi imperceptibles (en el rosa y el dorado siguen destacando al ser blancas). Los botones de volumen y encendido son ligeramente más planos y el Home no se hunde (como el trackpad de los nuevos MacBook), si bien esto a nivel visual no difiere de los anteriores desde el iPhone 5s (el primero en incorporar TouchID).

Pantalla: brillar ajustando en números, pero no en marcos

Es el iPhone número 7 y es la séptima generación de teléfonos de Apple que monta una de sus pantallas Retina, que en este caso se corresponde con un panel de 4,7 pulgadas IPS con una resolución de 1.334 x 750 píxeles (unos 326 píxeles por pulgada). Aquí la casa es también conservadora y ahorradora en píxeles, sobre todo con la guerra por las «K» que vivimos actualmente en cuanto a resolución, quedando más cerca del HD (1280 x 720), pero en cuanto a esto la experiencia es buena.

El brillo máximo es el mayor hasta ahora, pero el ajuste automático no funciona como debería

El brillo máximo es de 625 nits (según Apple, el mayor hasta ahora), algo que más allá de la cifra es satisfactorio en todas las situaciones, incluso bajo el sol (la prueba real de esta característica). Pero aquí hay una salvedad: el ajuste de brillo automático no funciona como debería, y en ocasiones experimenta retrasos en la adaptación, ya sea al pasar a un contexto con menos luz o al contrario. Siendo suficiente el brillo en exteriores, y por precedentes, es algo que probablemente se soluciona por software.

Algo que ha mejorado con respecto a los anteriores terminales de pantallas con mismas dimensiones y resolución es el soporte de colores, dado que en este caso, como reza la web, en esta ocasión cuenta con el nuevo gamut Wide Color P3 (o DCI-P3). Tecnicismos a parte (y como hicimos en el caso del del iPhone 7 Plus, tenéis el análisis específico de la pantalla de Display Mate, con mayor detalle y su parecer), lo que esto significa en la práctica es hay una mayor gama de colores (de hecho, hay dos, sRGB y P3) y, por tanto, más realismo. De ahí que sea algo a valorar sobre todo en contenido multimedia.

Hablando de colores, la viveza y saturación se encuentran en un nivel aceptable, con buen contraste y una temperatura de fábrica equilibrada, que según a qué paneles estemos acostumbrados puede parecernos que tiende más bien a ser cálida. No obstante, esto se puede ajustar desde la configuración del sistema, y además en el análisis de Display Mate que os comentábamos antes registran una media de 6,806 Kelvins (siendo el estándar 6.500 Kelvins), lo cual está por debajo del iPhone 6 (7,241 Kelvins). Aquí una comparativa de estos dos teléfonos en una página con gran cantidad de blancos (a brillo máximo ambos).

En general nos gusta bastante, con una alta sensibilidad táctil, la sensación de que no hay cristal entre el icono y nuestro dedo (por la delgadez del mismo), buenos ángulos de visión, buena experiencia a pleno sol y el aliciente del 3D Touch que funciona sin problemas. A mejorar ese desobediente ajuste de brillo automático y, sólo para retinas exigentes, más resolución.

¿dónde se puede encontrar este modelo en Tenerife?

Pues por supuesto en ningún lado tan barato como en nuestra web de Móvil Barato Tenerife.

Aunque también lo podrás encontrar en las tiendas: Media Markt, Worten, Corte Ingles, Carrefour, Alcampo, Todophones, Sin Cobertura, Orly, Aasraa, Qicanarias, Milanuncios, Pccomponentes, Visanta, etc.

El misterio del rendimiento

Otra particularidad de Apple que se ha mantenido en esta edición de sus teléfonos es que sigue sin entrar en la guerra de la RAM, así como de los núcleos o cores. Tanto en el Plus como en éste tenemos el chip de la casa A10 Fusion, un procesador de cuatro núcleos (dos a alto rendimiento y otros a más bajo) acompañado del coprocesador M10, encargado de recoger los datos de los sensores en relación al movimiento.

Como decíamos, en este caso tenemos 2 GB de RAM, y no 3 como en el mayor. Número a parte, el teléfono va muy fluido a la hora de abrir apps (sean más o menos pesadas), las transiciones entre páginas o la multitarea, si bien la de iOS no destaca desde su cambio en iOS 7 por ser demasiado ligera. Nada de lag ni siquiera al abrir apps que en iPhones inferiores se arrastran un poco con el nuevo sistema como es el caso de Snapchat, ni tampoco a la hora de responder a la interacción por presión del 3D Touch, mostrando los menús contextuales al instante.

En lo único que sí hemos detectado algo de lentitud es en la respuesta al teclado, si bien es algo que hemos percibido en varios terminales de Apple tras la actualización a iOS 10. Esta nueva versión incorpora novedades como caracteres Emoji en la predicción y soporte bilingüe automático para la misma. Puede que el añadir estas mejoras hayan influido en que cada tap dure algo más, experimentando una escritura más lenta.

Siguiendo con las apps, en general hemos observado fluidez y un rendimiento más que aceptable, donde el A10 Fusion saca pecho. Editores complejos como iMovie o Lightroom se mueven sin retrasos o problemas, así como juegos con más carga gráfica como Asphalt. Eso sí: siguiendo la tradición (y la física), nuestro teléfono se va a calentar en el momento que ejecutemos estas aplicaciones tras unos minutos, sobre todo en la parte media de la parte trasera, por debajo de la manzana.

Para quienes se guían por los números, en iOS no tenemos tanta opción para benchmarks, pero hemos realizado los tests de AnTuTu y GeekBench. En el primero la puntuación ha sido de 162484 en AnTuTu, bastante por debajo del resultado que veíamos en el iPhone 7 Plus (por encima de 175.000. Os dejamos las muestras de los tests, tanto de AnTuTu como de GFXBench, otras no se ejecutaron bien o directamente se cerraron.

 

 

Camara iphone 7

La ramificación de lo que hasta la fecha había sido una única línea de teléfonos con el nacimiento de los Plus obtuvo atención y titulares por la cuestión de que el tamaño importa. Pero lo que parece que se esboce desde ahí, y con trazos cada vez más firmes, es que haya una diferenciación de dos líneas a más niveles. La pista definitiva: la doble cámara.

Así, el iPhone 7 dispone de una lente única con un sensor de 12 megapíxeles y apertura de f/1.8 con estabilizador óptico de imagen (OIS). El flash ha pasado de dos tonos a cuatro, con grabación de vídeo en 4K a 30 fps, pudiendo hacer fotografías de 8 megapíxeles mientras se hacen tomas de vídeo a esta resolución.

Más allá de los megapíxeles, guerra que parece haber pasado a un segundo plano, empezaba a ser bastante desconcertante el hecho de que la versión pequeña de los iPhone no incluyese OIS. De hecho es uno de los aspectos que más se nota en la mejora con respecto a anteriores modelos: si bien de noche era casi donde más se necesitaba, en el vídeo la mejora es bastante llamativa.

La cámara se abre a velocidad aceptable desde cualquiera de los accesos (pantalla de bloqueo, Centro de control o icono). Aquí aludimos de nuevo a la Apple conservadora que se acomoda particularmente en la app de cámara viendo poca variedad, con las opciones de toma en la base al lado del botón de disparo (vídeo, cámara lenta, time-lapse, panorámica, foto normal y foto 1:1) y las opciones de flash, HDR, Live photos y filtros en el borde contrario. Nada de ofrecer ajustes manuales de serie, un año más, Apple.

Al menos, como hemos comentado en el apartado de software, en iOS 10 se dispara en RAW y podemos aprovechar esto con apps de terceros como Snapseed o Lightroom de Adobe. No obstante, sin tirar de postedición, el resultado de la cámara es muy satisfactorio en la mayoría de escenarios, en cuanto a detalle y color. La nitidez ha mejorado bastante, notándose en escenas con poca luz tanto en fotografía como en vídeo.

Aquí se entremezclan la calidad y el gusto: el mayor realismo en los colores implicará que para ojos acostumbrados a cierta saturación parezca que falte ésta, especialmente si la escena no era a plena luz (con cielos nublados, atardeciendo, etc.). Si prefieres una hierba más verde de la que ves, o unos rojos más vivos, quizás te toque pasar más veces por la edición (sea del RAW o la que aplican apps como VSCO a cualquier archivo).

La fotografía nocturna experimenta la inevitable pérdida de detalle, bastante acentuada según las luces que haya (en interiores con baja iluminados se defiende mejor que en los teléfonos anteriores). El ruido se hace más de rogar que en ópticas previas, trabajo aquí en parte del OIS que se echaba muy en falta desde hace casi dos años.

En el vídeo, como comentábamos, la presencia de éste es especialmente notable y agradecida. Aquí el detalle también llama la atención y tenemos la misma dicotomía con los colores, pero lo cierto es que la calidad es notable tanto en modo normal como a cámara lenta o en timelapse. Buena captación de audio también y las fotos que permite tomar durante la grabación salen con una calidad aceptable (según escena), normalmente algo menor a un disparo estándar.

Otro aspecto que destaca son las macro. Aquí no tenemos el resultado que vemos en el iPhone 7 Plus, pero la apertura máxima f/1.8 se nota y se agradece incluso siendo amantes acérrimos del desenfoque. Éste es bastante obediente, si bien normalmente el automático acierta en bastantes ocasiones hay que realizar varios taps para indicar qué elemento es el que queremos enfocar y dónde tomar la luz. Eso sí, la distancia mínima de enfoque ha disminuido ligeramente con respecto al iPhone 6.

Seguimos teniendo modo HDR opcional, que suele resolver bastante bien (sobre todo si no dominamos el ajuste de luz), que además guarda si queremos la original además de la toma en HDR. Salvo en algunos casos en los que la luz escasea, habitualmente es una manera cómoda de obtener una instantánea mejorada.
Lo que nos encontramos algo de lo que los iPhone pecan algo más que otros. Es inevitable que haya cierta deformación en los marcos debido a la curvatura de la lente, pero en los iPhones esto se ha venido notando bastante y en algunos casos (según lo cerca que esté lo que encuadramos del marco) la deformación es más evidente, tanto en cámara trasera como en frontal (aquí vuestra amiga puede ser SKRWT, por 0,99 euros).

Por otro lado, la cámara frontal monta un sensor de 7 megapíxeles, con apertura f/2.2 y grabación de vídeo a 1080p. No tenemos flash frontal a nivel de hardware, sino que Apple sigue confiando con la simulación del mismo con lo que denomina Retina flash (es decir, iluminación de la pantalla). También incluye esta vez una estabilización por software («estabilización automática de imagen») prometiendo mejores autofotos o selfies. ¿Las tenemos?

Las autofotos con luz media-abundante salen bastante bien resueltas, con mayor detalle y colores que los modelos anteriores. Lo que más deja que desear es la resolución a contraluz o en condiciones de media-baja luz, exigiendo un poco más por nuestra parte a la hora de indicar el enfoque o la toma de luz, y aún así nos encontramos con cielos o fondos quemados. Sí es cierto que, aunque el ruido aparezca siempre mucho antes que en la cámara trasera además de la pérdida de detalle, a ambos les cuesta un poco más aparecer, sobre todo en interiores iluminados medianamente bien.

La cámara experimenta mejoras con respecto a lo anterior sobre todo en el realismo de los colores y en cuanto al detalle

En resumen, la cámara experimenta mejoras con respecto a lo anterior sobre todo en el realismo de los colores y en cuanto al detalle, pero echamos de menos un mejor resultado en la frontal así como una app algo más completa (por ejemplo, para elegir resoluciones en el vídeo). El formato RAW es un punto para quienes queremos ir algo más allá del resultado automático, pero aún hemos de recurrir a apps de terceros bien para la edición o para disparar, por ejemplo, con velocidades de opturación más lenta u otras ISOs (aquí una buena opción es Camera+).

 

 

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